Sendero de luz de las flores
Escucho cómo resuena el rábido golpe del recial
rispo, sobre el rigente riscal que permanece con tiesura,
y se aferra a la tierra instintivamente
con redaño haciendo patente su ronce natural,
sobre el que refulgen orquídeas verdes y azules
doradas de sol, vecinas de las hortensias purpúreas
que adornan los caminos de riscos y son salpicadas por el rabión,
odoríferas deas de la ricia cercana y de los acantilados...
¡No me importa!, estoy a resguardo seco en tierra firme;
no veo astrosas radas, lejos están los delusores tremedales...
Ojos míos, olvidad los colores grises del cielo que ya no existe;
la corriente se extinguió, seguid sólo el sendero de luz de las flores.
Comentarios
Publicar un comentario