Piedras en las aguas cristalinas
¿Sí, metáforas libres? Como ríos mansos, arborescentes,
sin sobresaltos y tranquilos, pacíficos,
que se embriagan tiernos con su propio fluir...
llenos de fragancias etéreas y colores puros,
en mi cercano próximo orbe en que será natural
leer poesía como oler una flor que enamora,
¡ah, al fin, sobre una hoja dorada iluminada...,
carente de materia, llena de luces, "fluidica"
fluirán mi pluma y su tinta libremente,
sin límites y sin hiatos del mundo, sin tiempo ficcional!
¿Qué bardo en ese orbe bruñido de luz no expresará
el amor de su corazón con lenguaje poético sin ambages?
Oh, alégrate, la creación poética no será un efugio
"kármico" de sentir la asfixia dentro de un cuerpo,
que despierta por las noches, para dormir forjadas,
será plena feliz actividad diurna cotidiana,
arropía sinfónica común de todos los días y horas.
Borrajo incógnito, subacuático en el lecho verde del río;
hojarasca tibia con rayos azules de montaña flota sobre el haz
movedizo esmeralda y calaíta del arroyo edénico;
y sobre el bodón de la orilla secó Febo, que se iba... una joya dejé
para llevarme como postal, recuerdo de ese único instante,
en que vi en las aguas cristalinas de un lago las piedras
misteriosas bajo la corriente que refrescaba mis pies.
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