Pétalos caídos
A la que le guste la poesía.
¡Ah, pétalos caídos!, ¿qué hacéis entre los pinos
crisopacios en el bosque umbroso? Oh, duele
ser bello y no poder aromar en las laderas soleadas...
la arena amatoria mía tantas veces, no me extraña,
rusientes cuerpos se hunden en ti en el calor de la tarde...
¿Cuándo yo te idealicé sobremanera?
El azor azacán no sabe que mira sin querer
movido por fuerzas ónticas que desconoce,
y canta inconsciente sobre el azur del cielo
desde su dura rama con su canto débil;
aun en el tremedal flores naturales preciosas
hacen ciclar sus orillas ignotas
adornadas con suaves pétalos caídos...
Despierta la azabara procera y le dice: oye,
interrumpe tus trinos, yo también quiero cantar...
Basta de arrumacos, encenta, muerta flor, yo te escucharé....
¿Qué ocurrió, por qué estamos en el esponjoso yuyal?
Hace un instante éramos el ornato de las azaleas rosas,
próximas a las danzantes fuentes que mojaban dulces.
Oh, ¿es esta nuestra avol yacija para siempre?
Ínfimas bolisas somos, e iremos a descansar en las aguas
del arroyo que nos vio tantas veces felices como una abastanza...
y al cabo pasaremos por un turbulento bocacaz que fluye. Jabirú,
entona tu yaraví desde el enlutado árbol, ¿ no ves los pétalos caídos...?
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