Moheda
Estos fríos serán los últimos...
los Ángeles me esperarán
cuando Átropos corte mi hilo de plata;
oiré tolondro el chischás
de ellos combatiendo en mi favor.
Tierna lluvia empapa el verdoyo valle...
preciosa moheda,
en tu regazo suave de floración tierna
que chirla imágenes
y chisca alocados poemas
lloré el disfavor de las musas,
bellas, misteriosas, inspiración...
!Oh, es cierto que yo poco las escuché!
Me gustaría volver a reclinar
los harapos de mi cuerpo hastiados,
y mirar tu hilera amarilla de flores
que se pierde en el horizonte turquesa.
El cielo y las nubes te miran con placer.
Ahora que puedo tenerte en mis brazos,
tocarte e inhalar tu aroma que exacerba
mi libido espiritual, tengo que partir...
Hacerte nacer en mi jardín privado
fue una idea tardía que lamento.
Quítate el yagual,
mi mano no será un peso para ti,
pero antes muéstrame la grosella,
crece en las húmedas alturas,
natural, fresca, de tu boca sensual
que más bien es color vincapervinca,
toffe para los sentidos,
silepsis de las sensaciones.
Moheda dorada, poesía, sólo Dios dirá...
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