En las corrientes materiales

¡Belleza!, fugaz pasaste por mis sentidos

que aún estaban verdes para conocerte,

comprender tu significado real y gozarte.

¡Ah, perdóname, fui un bisoño amador...!


¿Tal vez otrora yo pulsaba con arte la lira?

A las regiones extrañas de Morfeo impredecible,

ya mismo debo conducirme otra vez,

forzadamente, y dormir; porque este mundo


nos obliga a zambullirnos en sus corrientes

materiales que deturpan la nobleza del alma.

¿Por qué tiene que correr rápida mi pluma, belleza,

ahora que comprendí tu esencia? Sí, debo dormir.

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