En la proa etérea
"El amor cubre la multitud de los pecados”. Santo Tomás de Aquino.
¿Sabes?, mi misión en el mundo
fue ser poeta,
y ha concluido; ¿bien? ¿mal?
No lo sé, yo sólo escribo y
escribo impulsado por los borbollones
eléctricos de sangre de mi corazón,
cada vez que bombea una poesía
siento que un punzón lo pica.
La belleza de las formas delicadas,
como claros turquesas y dorados
sobre un bosque tranquilo,
aún atiza los sentidos de mi alma.
Con cantos románticos de una pluma
que no alcanzó el vuelo de "los laquistas"
me alejaré de vosotros, amigos...
En la proa etérea habré olvidado
una pesadilla que sangró bastante...
era un mundo obscuro y materialista
en el que pocos soñaban, de feos olores.
Recuerdo que en ese mundo las criaturas
ciegas por el oro y la ambición de poder
idolatraban a los hombres y nombraban poco a Dios.
Jamás mis ojos sedientos de hermosura
vieron los narcisos que inmortalizó Wordsworth.
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