Ebrio paisaje


Ebria bruma matinal...

Los pájaros están yendo hacia el sol,

berilo en el horizonte del mar;

en fortuita gavia la imagen ominosa


del vultuoso rostro con visos

de fracasos y esperanzas

se refleja, y la aparta

rijosa; en el cielo aún hay


arreboles y celestes

dispuestos a rimar mis pasos

con refucilos, danzas y cantos...

Brilla la ilusión juvenil,


cándida sin limitaciones y sigue

rompiendo inconsciente las olas...

Linda tarde se desmaya en las

aguas doradas y quietas,


locas esperan el melifluo

beso de los rayos de Selene

enamorada de alumbrar.

Canción dormida,


arrullos cálidos del norte,

febrícula de un esporádico amor.

La rosa era joven,

jamás en mis manos hubo una rubia flor.

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